El amor en el mundo

Economistas usaron dos preguntas para predecir el divorcio

5 min de lectura
Hay una especie de desconexión cuando pensamos sobre el divorcio. Cuando una persona no sabe cómo se siente su pareja sobre su matrimonio, esto puede llegar a ser un indicador de problemas más adelante en el camino.

Alguna vez te has preguntado ¿qué habría sido de tu vida si no estuvieras casado? O ¿te has imaginado cómo estarías ahora si te hubieras comprometido con alguien más?

No te preocupes. Es perfectamente normal pensar en escenarios alternativos de vida.

Lo que importa en esta situación no es pensar en otras realidades, sino cómo respondes a estas dos preguntas a continuación:

  • En una escala de 1-5, 1 siendo mucho peor y 5 siendo mucho mejor, ¿cómo crees que tu nivel de felicidad sería diferente si tú y tu pareja se separaran?
  • ¿Cómo piensas que el nivel de felicidad de tu pareja sería diferente si tú y tu pareja se separaran?

Tómate un tiempo para pensarlo. ¿Listo?

Si respondiste a la primera pregunta con 5, quiere decir que te sentirías mucho mejor si tú y tu pareja se separaran, lo que quiere decir que podrían dirigirse a un divorcio. (Nada muy inesperado aquí.)

Pero es tu respuesta a la segunda pregunta — y si esa respuesta es correcta — la que puede ser la bandera roja más sorprendente para un divorcio.

Dos investigadores de la Universidad de Virginia, Leora Friedberg y Steven Stern, miraron cómo 3,597 parejas respondieron a estas dos preguntas (que fueron parte de una encuesta nacional en Estados Unidos) en dos periodos de tiempo —la primera durante 1987-88 y la segunda, seis años después.

En este periodo de seis años, cerca del 7% de todas las parejas en el estudio se divorciaron. Las parejas en las que ambos esposos dijeron que estarían “peor” o “mucho peor” si se separaban tuvieron -sin sorpresa- una menor tasa de divorcio (4.8%). Las parejas que dijeron que se sentirían más felices si su matrimonio terminara, fueron más propensas que el promedio para terminar.

Pero aquí es donde todo esto se pone interesante. Las parejas que tuvieron “percepciones incorrectas” de la felicidad del uno y el otro —es decir, que pensaban que sus compañeros serían más felices o menos felices de lo que esperaban— tuvieron una tasa de divorcio más alta (8.6%) y los que tuvieron “percepciones seriamente incorrectas” —es decir, 2 puntos de diferencia adivinando qué tan feliz su compañero sería después de separarse— tuvieron una tasa de divorcio mucho más alta, con un promedio del 12%.

¿Cuál es la moraleja?

Los compañeros que tienen más riesgo, son esos que no se dan cuenta que sus esposos guardan fantasías secretas sobre lo grandiosas que serían sus vidas después de la separación.

De hecho, las personas que asumieron que sus parejas estaban más felices en la relación cuando no lo estaban para nada, tenían el doble de probabilidad de divorciarse 6 años después que esos que juzgaron correctamente los sentimientos de sus compañeros.

«Pensar que tu infeliz esposo está feliz, puede arruinar tu matrimonio.«
¿Por qué es tan malo sobreestimar lo contento que está tu pareja en la relación?

Stern sugiere la siguiente explicación: imagínate por un minuto que tu esposo o esposa está satisfecha con la manera en que las cosas están en su matrimonio. En cuanto a su relación concierne, está completamente feliz. ¿Acaso saber esto —o asumirlo, como es el caso común— afecta cómo te comportas en tu relación?

Stern dice que Sí. Cuando operas con la idea de que la persona que amas está feliz con su relación, tiendes a actuar un poco más temerario con esa persona. Puedes llegar a ser más demandante, dice Stern, o ligeramente menos considerado.

Puedes, por ejemplo, cancelar planes de cenar juntos para que te puedas quedar más tarde en la oficina, o olvidar ser gentil cuando sugieres que tu compañero podría contribuir más con las finanzas familiares.

Ahora, Stern sugiere lo siguiente:

Imagina que no tuvieras la más remota idea de los sentimientos de tu pareja. De hecho, ella se ha estado fijando en alguien más en el trabajo y considerando seriamente en terminar contigo durante meses.

Estos sentimientos transformarán cómo tu pareja interpreta tu decisión de último minuto para cancelar la cena, por ejemplo. En vez de pensar “Ejem, tal vez tiene mucho trabajo que hacer”, un compañero infeliz puede pensar algo como “Está siempre cancelando nuestros planes. Obviamente no le importa nuestra relación”.

Si los esposos no son abiertos el uno con el otro sobre sus emociones, necesidades y preocupaciones, este tipo de desacuerdos son imposibles de evitar.

“Entre más información privada haya y entre más se la guarden el uno del otro, más decisiones equivocadas van a hacer y más lo van a tomar como un incentivo para aprovecharse,” dice Stern.

El hecho de que estas preguntas puedan revelar cuánta información tú y tu pareja se esconden el uno del otro, no es la única razón por la que podrían ser predictivas. Un cálculo desacertado de la satisfacción de tu pareja podría sugerir también que no le estás poniendo atención a sus sentimientos, necesidades y deseos —algo que es crítico para cualquier relación exitosa.

Pero no te asustes todavía. Si estás preocupado porque tu pareja no está tan feliz como asumes, la mejor manera es preguntarle. Ser honestos con los sentimientos, necesidades y deseos de los dos, es la mejor manera de empezar a identificar los problemas.

Comentarios

Powered by Facebook Comments

Leave a Reply

5 × tres =